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Dieta para el hígado graso: alimentos recomendados y menú de ejemplo

El hígado graso es una de las alteraciones hepáticas más frecuentes en la actualidad. Muchas personas lo descubren por sorpresa en una ecografía o al ver las transaminasas algo elevadas en una analítica. No suele dar síntomas, pero no conviene ignorarlo: con el tiempo puede progresar a inflamación y fibrosis del hígado. La alimentación y el estilo de vida son, hoy por hoy, el tratamiento principal. En este artículo te explicamos cómo debe ser la dieta para el hígado graso.

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Imagen ilustrativa del artículo: Dieta para el hígado graso

Qué es el hígado graso

Hablamos de hígado graso, o esteatosis hepática, cuando se acumula grasa en las células del hígado en exceso. Existen dos grandes tipos:

  • Asociado al alcohol: causado por un consumo excesivo de bebidas alcohólicas.
  • Asociado a disfunción metabólica (antes llamado no alcohólico): relacionado con el sobrepeso, la grasa abdominal, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y el colesterol o triglicéridos altos. Es el más frecuente y del que hablamos en este artículo.

¿Se puede revertir?

En las fases iniciales, sí. La grasa acumulada en el hígado puede disminuir de forma notable con cambios en la dieta, ejercicio y pérdida de peso. Se considera que perder entre un 5 y un 10 % del peso corporal en personas con sobrepeso puede reducir la grasa hepática e incluso mejorar la inflamación. Es una de las mejores noticias que puede recibir un paciente: está en su mano mejorar.

Eso sí, la pérdida de peso debe ser progresiva. Las dietas muy agresivas o los ayunos prolongados no están recomendados, porque pueden empeorar la situación del hígado.

Alimentos recomendados

  • Verduras y hortalizas en abundancia, con especial interés en las crucíferas como el brócoli, la coliflor o la col, y en la alcachofa.
  • Fruta entera, dos o tres piezas al día, nunca en zumo.
  • Legumbres varias veces por semana.
  • Cereales integrales en raciones moderadas.
  • Pescado, especialmente azul, por sus ácidos grasos omega-3.
  • Aceite de oliva virgen extra como grasa principal.
  • Frutos secos, un puñado al día, sobre todo nueces.
  • Proteínas magras: aves, huevos, tofu, lácteos naturales sin azúcar.
  • Café: diversos estudios asocian el consumo moderado de café sin azúcar con un menor riesgo de progresión de la enfermedad hepática.

Alimentos que conviene evitar

  • Azúcares añadidos y fructosa en exceso: refrescos, zumos, bebidas energéticas, bollería, dulces y productos con jarabe de glucosa-fructosa. El hígado transforma el exceso de fructosa en grasa.
  • Harinas refinadas en grandes cantidades.
  • Ultraprocesados y comida rápida.
  • Grasas saturadas y trans: embutidos, carnes procesadas, fritos y snacks.
  • Alcohol: es mejor evitarlo por completo, incluso en pequeñas cantidades.

Menú semanal de ejemplo

DíaComidaCena
LunesLentejas con verdurasBrócoli salteado con huevo y gambas
MartesArroz integral con pollo y verdurasCrema de calabaza y sardinas al horno
MiércolesEnsalada de garbanzos con atúnTortilla de espinacas con tomate
JuevesSalmón al horno con patata y judías verdesAlcachofas a la plancha y pavo
ViernesAlubias con verdurasMerluza en papillote con verduras
SábadoPaella de verduras y pescadoEnsalada completa con queso fresco y nueces
DomingoPollo al horno con verduras asadasCrema de calabacín y caballa

Para los desayunos, opta por tostadas de pan integral con aceite y tomate, yogur natural con avena y fruta o un café con leche con una tostada y queso fresco. Entre horas, fruta entera o un puñado de frutos secos.

El ejercicio, parte del tratamiento

El ejercicio físico reduce la grasa del hígado incluso cuando la pérdida de peso es pequeña. Se recomienda combinar ejercicio aeróbico, como caminar rápido, nadar o ir en bicicleta, al menos 150 minutos a la semana, con entrenamiento de fuerza dos o tres días. Reducir el tiempo que pasas sentado también suma.

¿Sirven los suplementos “detox” o para el hígado?

No existe ningún zumo, batido ni suplemento que “limpie” el hígado. Algunos productos que se venden como depurativos pueden incluso dañarlo. No tomes ningún suplemento ni planta medicinal sin consultarlo con tu médico.

Seguimiento médico

El hígado graso debe controlarlo tu médico de familia o el especialista en digestivo, que valorará si hay inflamación o fibrosis y la necesidad de otras pruebas. La dieta es un pilar del tratamiento, pero debe ir acompañada del seguimiento sanitario adecuado.

Un plan para cuidar tu hígado

Si te han diagnosticado hígado graso, un dietista-nutricionista puede ayudarte a perder peso de forma progresiva y segura, con menús que se adapten a tu día a día. En nuestra consulta de nutrición en Madrid te acompañamos y revisamos tu evolución en cada visita. Reserva tu cita: pide tu cita aquí

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